Hay momentos en los que simplemente quiero olvidarme de todo.
Estar al aire libre, sentir el sol sobre la piel, caminar entre naturaleza y disfrutar de esa sensación de libertad que solo aparece cuando dejo de preocuparme por cómo debería verme y simplemente soy yo.
Para mí, el nudismo tiene mucho que ver con eso: sentirme cómoda con mi cuerpo y disfrutar de la naturaleza sin necesidad de esconderme.
En esta sesión hubo algo que me encantó especialmente: la espontaneidad. El entorno, las fotografías, la compañía y hasta el perro del fotógrafo hicieron que todo se sintiera mucho más natural.
No estaba interpretando ningún personaje.
Simplemente estaba disfrutando del momento, de mi cuerpo y de esa pequeña sensación de libertad que tantas veces buscamos y que, en realidad, puede estar mucho más cerca de nosotros.


